Peptomyc ha adoptado una estrategia diferente basada en la inhibición de la oncoproteína Myc, que se encuentra desregulada en la mayoría de los cánceres humanos. Myc desempeña una función no redundante en el cáncer en torno a la cual los tumores no pueden evolucionar, de ahí que dirigirse a Myc sea la oportunidad terapéutica más prometedora hasta la fecha. Aunque Myc desempeña un papel central en el cáncer, actualmente no existe ningún inhibidor de Myc en el mercado. El propio péptido Omomyc presenta excelentes propiedades de penetración celular y puede penetrar eficazmente en las células y ejercer una fuerte actividad anti-Myc que provoca la detención/muerte de las células cancerosas. En la actualidad, Peptomyc está desarrollando la miniproteína Omomyc -y variantes mejoradas- en terapias clínicamente viables para el tratamiento de pacientes con cáncer.